Tres años después de que Delta Air Lines y LATAM Airlines Group formalizaran su joint venture, los números hablan por sí solos: la alianza ha incrementado su capacidad conjunta un 88% desde 2022 y opera hoy 30 rutas directas que conectan los principales hubs de Norteamérica con las capitales y ciudades clave de Sudamérica.
El tercer aniversario del acuerdo trajo novedades concretas: la incorporación de Argentina al paraguas del joint venture —que hasta este año cubría Colombia, Chile, Ecuador, Perú y Brasil— y el anuncio de cuatro nuevas rutas operadas de forma coordinada: Lima-Orlando, Buenos Aires-Miami, Guayaquil-Nueva York y Lima-Salt Lake City. Estas incorporaciones amplían la red combinada a más de 200 destinos en EE.UU. y Canadá, conectados con los más de 130 puntos de LATAM en Sudamérica.
Para los operadores colombianos, brasileños y argentinos, la ecuación práctica es sencilla: más frecuencias, más opciones de conexión en los hubs de Atlanta, Miami, Nueva York y Los Ángeles, y una política de codeshare que permite emitir un solo boleto para itinerarios que antes exigían dos reservas separadas. Los viajeros corporativos, en particular, se benefician de las acumulaciones cruzadas de millas entre SkyMiles y LATAM Pass.
El dato estratégico más relevante del tercer año es la capacidad de la alianza para responder a las fluctuaciones de demanda: en la temporada alta de diciembre-enero, Delta y LATAM tienen programado un aumento adicional del 15% en la oferta de asientos entre ambos continentes. Para las agencias de viaje y consolidadores de Sudamérica, ese inventario combinado representa una ventana de negocio que difícilmente podrán igualar operadores que trabajen de forma unilateral con una sola aerolínea.






