En el marco del Congreso Anual de la International Congress and Convention Association (ICCA), celebrado en noviembre de 2025, los resultados de posicionamiento de ciudades latinoamericanas en el ranking global de congresos internacionales arrojaron dos titulares relevantes para la región: Bogotá escaló 15 posiciones para entrar al grupo de las 40 ciudades más competitivas del mundo en turismo de reuniones, mientras que Buenos Aires mantuvo el primer lugar en América Latina por decimoquinto año consecutivo.
Bogotá superó a ciudades clave de Norteamérica y se consolidó como el cuarto destino de la región, solo por detrás de São Paulo, Buenos Aires y Ciudad de México. El catalizador: infraestructura de convenciones modernizada, conectividad aérea reforzada y un Convention Bureau profesional que ejecuta con consistencia estrategias de bid para congresos de asociaciones médicas y tecnológicas.
Buenos Aires, por su parte, sigue siendo la maquinaria más aceitada de la región en MICE: el ecosistema porteño —que combina el Centro Costa Salguero, la La Rural y una oferta hotelera de más de 20.000 habitaciones de categoría— permite absorber eventos de más de 5.000 delegados sin sobresaltos logísticos, una capacidad que pocas ciudades latinoamericanas pueden replicar.
La tendencia de fondo es clara y tiene implicaciones comerciales directas: el turismo de congresos genera un flujo de ejecutivos de alto gasto que viajan independientemente de la estacionalidad vacacional. Para los hoteles de negocios de Bogotá y Buenos Aires, cada congreso internacional en el pipeline es ocupación garantizada con anticipación de uno a cuatro años. Y ese tipo de previsibilidad es exactamente la que permite financiar renovaciones y expansiones sin depender del capricho del ciclo turístico.






