El turismo de reuniones latinoamericano volvió a mostrar músculo en el ranking de la International Congress and Convention Association (ICCA). Buenos Aires se mantuvo como la ciudad líder de América por 15º año consecutivo, con 91 eventos internacionales reconocidos, por delante de Montreal (83), Lima (72), Ciudad de México (67) y São Paulo (65).
El salto más llamativo lo protagonizó Lima, que se consolidó como la tercera ciudad más dinámica del continente al registrar 72 congresos internacionales y un crecimiento histórico del 67,4% respecto al año anterior. Colombia, en tanto, ascendió del sexto al quinto puesto del continente americano y del tercero al segundo dentro de Latinoamérica, con 158 eventos internacionales, un 38% más que los 114 del año previo.
Detrás de los números hay una señal de fondo: cuando las asociaciones científicas y profesionales globales eligen una ciudad para sus congresos, validan toda su cadena de infraestructura, conectividad y servicios. Es un termómetro de la salud económica y reputacional de un destino que ningún folleto puede falsificar.
Para la industria regional, el liderazgo sostenido de Buenos Aires y el empuje de Lima y las ciudades colombianas confirman que América Latina dejó de ser un actor de reparto en el tablero MICE mundial. El reto, ahora, es traducir esos rankings en captación efectiva de congresos de gran tamaño, donde el gasto por delegado y la estadía prolongada multiplican el impacto sobre hoteles, gastronomía y servicios.






