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El avión eléctrico más grande del mundo completa su primer vuelo
El avión eléctrico más grande del mundo voló por primera vez el pasado miércoles. El X1 de Heart Aerospace despegó del aeropuerto internacional de Plattsburgh, en el norte del estado de Nueva York, y completó una misión pilotada de 27 minutos a 1.100 pies de altura. Consumió unos cinco dólares de electricidad.
Las cifras del aparato explican por qué el hito cuenta. El X1 mide 32 metros de envergadura y 23 de longitud, y despegó con más de 11 toneladas. Su sistema de propulsión, alimentado íntegramente por baterías, entregó más de un megavatio de potencia. Ningún avión de batería de ese tamaño había volado antes.
El X1 no está pensado para volar comercialmente: es el prototipo de desarrollo tecnológico del ES-30, el regional híbrido-eléctrico de 30 plazas con el que la compañía tramita la certificación FAA bajo la Parte 25 de las regulaciones federales de aviación. El calendario que maneja el fabricante sitúa el inicio formal de los ensayos en vuelo en 2028 y la entrada en servicio en 2031. United Airlines y Air Canada respaldan el programa.
Anders Forslund, CEO de Heart Aerospace, resumió el resultado: la compañía ha demostrado que «el vuelo eléctrico es posible a la escala de un avión comercial». El argumento económico que acompaña al proyecto habla de una reducción de costes operativos superior al 40% frente a un turbohélice regional convencional, con el consiguiente margen para bajar tarifas y aumentar frecuencias hacia aeropuertos pequeños.
Ese 40%, si se sostiene, es lo que cambia la ecuación. La aviación regional de rutas cortas lleva dos décadas retrocediendo en buena parte del mundo por una razón simple: los aparatos de 30 a 50 plazas dejaron de cerrar números frente a los de 70 a 100 asientos, y con ellos se cayeron las rutas de baja densidad y los aeropuertos secundarios que dependían de ellas.
América Latina conoce bien ese patrón. La región acumula aeródromos infrautilizados que en su día tuvieron servicio regular y hoy solo reciben chárter o aviación general. Nada de eso se resuelve en 2031, y el sector ya ha visto suficientes revoluciones anunciadas como para tomar las fechas con calma. Pero conviene apuntar el nombre: si la economía del regional pequeño vuelve a funcionar, la geografía de la conectividad interna cambia con ella.






