Norwegian Cruise Line inicia su segunda temporada consecutiva con La Romana (República Dominicana) como puerto base en el Caribe. El Norwegian Sky volverá a operar desde el complejo Casa de Campo entre diciembre de 2025 y abril de 2026, ofreciendo itinerarios de siete, nueve y doce noches por el Caribe Sur. La novedad de este año es la escala inaugural en Cabo Rojo, un puerto emergente en el litoral suroeste dominicano que amplía la exposición del destino más allá del clásico eje Punta Cana-Santo Domingo.
Paralelamente, el Norwegian Jade opera desde octubre sus cruceros de 11 y 17 noches por el Canal de Panamá con una particularidad que marca tendencia: Callao, el principal puerto del Perú, figura como opción de embarque. Esto convierte a NCL en la primera gran línea en ofrecer al pasajero sudamericano la posibilidad de subir al barco en su propio continente para recorrer el Caribe, sin necesidad de volar primero a Florida.
La lectura estratégica es precisa: NCL está construyendo un sistema de distribución alternativo para el mercado de clase media latinoamericana, históricamente excluida del segmento de cruceros por la obligatoriedad del tránsito por Miami y el requisito de visa estadounidense para embarcar en puertos de Florida. Un homeport en La Romana —que solo requiere visado dominicano, sustancialmente más accesible para la mayoría de los países de Sudamérica— y un puerto de embarque en Callao cambian el juego de acceso para millones de potenciales pasajeros.
Para las agencias del Cono Sur, Colombia y Centroamérica, este es el momento de agregar el producto crucero al catálogo con seriedad. La barrera migratoria que frenaba la venta ha bajado de forma significativa, y el cliente que antes descartaba los cruceros porque “hay que pasar por Miami” tiene ahora opciones directas desde su región. El trabajo de educación del consumidor tiene ante sí un argumento concreto y verificable.
Te puede interesar: Disney suma cruceros desde San Juan y estrena escalas en Panamá






