La temporada de cruceros en Perú 2026-2027 quedó inaugurada con la escala del Crown Princess, que ingresó por el puerto del Callao el 8 de agosto y zarpó dos días después desde el terminal portuario de Paracas-Pisco rumbo a Isla de Pascua. A bordo viajaban 2.828 turistas y 1.128 tripulantes, además de 12 ciudadanos peruanos.
La Superintendencia Nacional de Migraciones, que llevó el control migratorio de la escala, detalló el origen del pasaje: Australia, Estados Unidos, China, Japón, Reino Unido y Nueva Zelanda encabezan la lista. Es el retrato de un producto que no se vende en la región, sino que la incorpora como tramo de itinerarios largos armados en mercados de larga distancia.
Del total de pasajeros, la autoridad otorgó 1.064 permisos de bajada a tierra. Poco más de un tercio del buque, en una escala repartida entre dos puertos distintos y con dos días de margen. Ese número es el que conviene mirar: mide cuántos viajeros llegan realmente al negocio en tierra —excursiones, transporte, artesanía, gastronomía— frente a los que se quedan a bordo.
La temporada se extenderá hasta marzo de 2027, la ventana habitual del verano austral, cuando los itinerarios de circunnavegación sudamericana y de Pacífico Sur usan la costa peruana como paso obligado entre Panamá y el cono sur. El Callao concentra las escalas de Lima, con la ciudad y las excursiones de medio día como producto principal; Paracas-Pisco funciona como puerta a las islas Ballestas y a las líneas de Nasca.
Ese segundo enclave tiene este año una condición añadida. Tras el accidente del sobrevuelo de Nasca del pasado 2 de agosto, con trece fallecidos, la excursión aérea que suele venderse como complemento de la escala en Pisco queda bajo revisión de las autoridades aeronáuticas. Los operadores receptivos que trabajan el puerto tendrán que reconstruir su oferta de medio día sobre alternativas terrestres.
Para el receptivo peruano el reto de esta temporada no es el volumen, sino la conversión. Casi 4.000 personas a bordo y un tercio bajando a tierra dejan margen amplio para crecer con excursiones bien empaquetadas y compradas antes del embarque, que es donde la naviera y el operador local se reparten el ticket.
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