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Puerto López y las jorobadas: Ecuador ofrece en agosto el mejor espectáculo natural del Pacífico a 25 dólares
Cada año, entre junio y septiembre, miles de ballenas jorobadas dejan atrás las aguas frías de la Antártida y recorren miles de kilómetros hasta las corrientes templadas del Pacífico ecuatorial para aparear y dar a luz. El epicentro de ese espectáculo en Sudamérica es Puerto López, una localidad costera de la provincia de Manabí que en agosto vive su pico de temporada. Para 2025 se proyecta que más de 40.000 visitantes pasarán por la zona entre junio y septiembre, atraídos por una oferta que combina el avistamiento de cetáceos con 37 atractivos turísticos dentro del radio del Parque Nacional Machalilla.
El precio de acceso al espectáculo —25 dólares por persona en tour compartido, con niños de hasta seis años a mitad de precio— convierte a Puerto López en uno de los destinos de naturaleza con mejor relación calidad-precio del continente. Las salidas son diarias desde el muelle local hacia las zonas de avistamiento dentro del parque, con guías certificados y embarcaciones habilitadas por el Ministerio de Ambiente. La visibilidad submarina durante agosto supera los 20 metros, lo que hace posible avistar las ballenas también desde bajo el agua en las jornadas de snórquel cerca de la Isla de la Plata —apodada la «Galápagos de los pobres»— donde además conviven piqueros de patas azules y rojas, fragatas y tortugas marinas.
La Isla de la Plata es, en la práctica, el producto más completo del área: sus senderos señalizados se pueden recorrer sin guía y el tour combinado de ballenas, snórquel e isla ronda entre los 35 y los 50 dólares. Para quienes vienen de los mercados sudamericanos acostumbrados a pagar tres o cuatro veces esa cifra por una excursión similar en el Caribe o en los Andes, el argumento de precio es casi tan fuerte como el de la experiencia misma.
Para los operadores que trabajan Ecuador como destino de naturaleza, agosto es el mes en que Puerto López justifica por sí solo un itinerario de cuatro a cinco noches en la costa ecuatoriana. La combinación con Montañita —polo de surf del Pacífico sur— o con la Reserva Ecológica Mache-Chindul al norte crea circuitos de siete noches que mezclan naturaleza, playa y cultura local a un costo operativo muy competitivo para grupos de aventura y familias. El desafío pendiente es la infraestructura de alojamiento en Puerto López: la oferta boutique sigue siendo escasa, y un par de propiedades bien posicionadas en canales de distribución internacional podrían hacer despegar el destino al siguiente nivel.






