El Black Friday del 28 de noviembre de 2025 reafirmó una tendencia que la industria aérea latinoamericana lleva años cultivando: comprar directamente al operador sale más barato, y el viajero ya lo sabe. Avianca y LATAM Airlines lanzaron sus campañas con tarifas domésticas desde 49.300 pesos colombianos y vuelos internacionales a destinos como Quito, Lima, Curazao y Miami a precios que compitieron de tú a tú con las OTA.
La clave diferencial: los canales propios —web y app— ofrecieron beneficios exclusivos que las plataformas intermediarias no pueden replicar: acumulación de millas, flexibilidad en cambios y descuentos adicionales en equipaje. El mensaje implícito es directo: el cliente que compra a través de Booking o Despegar pierde privilegios que solo el canal directo garantiza.
La ofensiva no es espontánea. Ambas aerolíneas llevan años invirtiendo en infraestructura NDC (New Distribution Capability) y en plataformas de retail propio, precisamente para reducir la dependencia de las agencias online y recuperar margen. JetSMART y Wingo, las principales low-cost del mercado, también participaron de la campaña, confirmando que el Black Friday se ha instalado como el mayor evento de ventas del año para la industria aérea en la región.
Para las agencias de viajes tradicionales, el mensaje es incómodo pero claro: las aerolíneas no van a dejar de competir por el cliente final. La respuesta del canal agencial pasa por ofrecer valor añadido —servicio, asesoría, paquetes combinados— que ningún algoritmo de una OTA replica todavía. La temporada de verano austral ya está en venta, y quienes capturaron esas reservas en Cyber Week definirán el flujo de caja del primer trimestre de 2026.






