El 2 de septiembre de 2025, la Subsecretaría de Transporte Aéreo de Argentina publicó la Disposición 28/2025 en el Boletín Oficial: LATAM Airlines Group queda autorizado para operar servicios regulares de pasajeros y carga en la ruta Santiago de Chile–Guarulhos (São Paulo)–Ezeiza (Buenos Aires), y viceversa. Un permiso que parece técnico pero cuyas implicaciones comerciales son considerables.
El acto administrativo formaliza un corredor de quinta libertad que conecta tres de las principales economías del Cono Sur en una sola operación. El viajero podrá embarcar en Santiago, desembarcar en São Paulo o continuar hasta Buenos Aires —y en sentido inverso—, consolidando en un único vuelo tres mercados que históricamente exigían conexión o cambio de aeronave. La triangulación es especialmente valiosa para el segmento corporativo y de viajes de incentivo (MICE): empresas con operaciones en Chile, Brasil y Argentina —que en conjunto representan más del 60% del PBI sudamericano— ganan eficiencia de traslado sin pasar por hubs ajenos.
Esta clase de autorizaciones de quinta libertad es poco frecuente en Sudamérica, donde los acuerdos bilaterales han limitado históricamente las triangulaciones. La flexibilización aerocomercial que Argentina está implementando en 2025 apunta a posicionar a Buenos Aires como un nodo de tránsito más activo, captando pasajeros que hoy conectan por Ciudad de México, Lima o Bogotá para moverse dentro de la región.
Para operadoras de grupos, organizadoras de eventos corporativos y agencias con clientes multisede en el Cono Sur, el nuevo corredor amplía directamente las opciones de itinerario. Un viaje de negocios que antes requería tres tickets y dos conexiones puede ahora resolverse en un único código de vuelo LATAM. Eficiencia en el tiempo de viaje, menor margen de error logístico y, en muchos casos, tarifa más competitiva. No es mala ecuación.
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