España llega a la Semana Santa 2026 con cifras de récord. Los datos de Turespaña muestran que las reservas internacionales hacia el país crecieron un 17,69% respecto al año anterior, mientras las pernoctaciones avanzaron un 20,11%: los viajeros no solo llegan en mayor número, también se quedan más días.
La anticipación de reserva, en cambio, cayó un 9,63%. Lejos de ser una señal de debilidad, es un patrón compartido en toda Europa: en un contexto geopolítico incierto, el viajero espera a tener más claridad antes de confirmar, pero termina viajando igual. El ocio dejó de ser un gasto prescindible para convertirse en una partida casi inamovible del presupuesto familiar.
Los principales mercados emisores en este periodo son Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, el Benelux y los países nórdicos. Pero Turespaña subraya un dato relevante para nuestra región: el crecimiento sostenido de los viajeros latinoamericanos hacia España, que se consolidan como un mercado emisor en expansión.
Ahí está la oportunidad para el corredor Latinoamérica–España. Con la conectividad aérea transatlántica en máximos históricos y un viajero latinoamericano que valora España como puerta de entrada a Europa, los operadores emisivos de la región tienen margen para empaquetar circuitos de Semana Santa y puente con la temporada alta europea de verano.
Según las estimaciones de Turespaña para marzo y abril, el gasto de los turistas internacionales superaría los 21.000 millones de euros, alrededor de un 3% más que en el mismo periodo de 2025. La conclusión es directa: cuando el viaje se vuelve innegociable para el viajero, el destino que sabe captarlo gana.






