Un incendio suspende los trenes a Machu Picchu en plena temporada alta

Experience a vibrant train ride through the dramatic Andes landscapes near Cusco, Peru.

Un incendio forestal obligó a suspender los trenes a Machu Picchu el martes, después de que la caída de rocas y ramas bloqueara la vía en el kilómetro 107+400 del tramo entre Ollantaytambo y el santuario. La interrupción llegó en el pico de la temporada alta peruana.

Ferrocarril Transandino S.A., concesionaria de la vía férrea, comunicó la suspensión y afirmó que mantiene monitoreo permanente del tramo, con la intención de autorizar el paso cuando las condiciones de seguridad lo permitan. Al reanudarse, los servicios se destinarían de forma prioritaria a evacuar a los pasajeros que quedaron en Machu Picchu.

PeruRail canceló las frecuencias 73, 303 y 603 con salida desde la estación de Ollantaytambo, y las 204, 74, 34, 304, 504, 32 y 604 desde la estación de Machu Picchu.

Una vía única y ningún plan B

El santuario no tiene acceso rodado. Todo pasajero que sube o baja lo hace por esa línea férrea, y no existe un trazado alternativo que absorba el tráfico cuando el km 107 se cierra. Cualquier incidente en la vía —un incendio, un derrumbe, una crecida del Vilcanota— convierte automáticamente a Aguas Calientes en un cuello de botella con cientos de personas esperando turno de bajada.

El detalle importa al armar programa. Un itinerario de Cusco que encadena Machu Picchu con un vuelo internacional de salida al día siguiente no tiene margen de maniobra: si el tren no circula, el pasajero pierde el vuelo. Una noche de colchón en Cusco entre el santuario y el regreso cuesta bastante menos que reemitir un boleto transatlántico en agosto.

Demanda al tope

El contexto explica por qué el corte se nota tanto. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco informó que los boletos de venta presencial para el 7 de agosto se agotaron por la alta demanda de temporada, y remitió a los visitantes a la plataforma oficial del Ministerio de Cultura para consultar disponibilidad en otras fechas.

Con el aforo comprometido y la vía intermitente, el margen de reacomodo es mínimo: no hay cupo libre al que mover al pasajero que se quedó fuera. Agosto es el mes en que Machu Picchu menos tolera un imprevisto, y la vía acaba de recordar que puede darlos.

Te puede interesar: El Niño costero en Perú frena las reservas al norte y centro