El turismo en Panamá arrancó 2026 con su mejor marca histórica. El país recibió 999.934 visitantes internacionales durante el primer trimestre del año, un 17,3% más que en el mismo periodo de 2025, según el balance de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). La cifra, que rozó el millón de viajeros, dejó una inyección superior a los 2.000 millones de balboas en la economía nacional.
La administradora general de la ATP, Gloria de León Zubieta, enmarcó el resultado en una estrategia que combina conectividad, promoción y eventos. «El turismo es una herramienta de transformación económica y social para el país», señaló al presentar los números. Entre los motores del crecimiento destaca el programa Panamá Stopover, que permite al pasajero en tránsito quedarse a conocer el país sin costo adicional de pasaje: la iniciativa creció un 37% y superó los 88.000 viajeros hasta abril.
El hub de Tocumen y la red de Copa Airlines siguen siendo la columna vertebral de ese desempeño, al convertir a Panamá en punto de paso obligado entre Norteamérica, Sudamérica y el Caribe. A ese tránsito se suma una agenda de 86 eventos internacionales confirmados que, según la ATP, atraerían más de 58.000 visitantes adicionales, en un esfuerzo por elevar el gasto y las pernoctaciones de un viajero que históricamente usaba al país solo como escala.
Ahí está, justamente, la oportunidad que el dato pone sobre la mesa para el canal de ventas. El reto panameño es transformar al pasajero en conexión en turista que pernocta, y el Stopover es la herramienta que lo habilita: para el agente, empaquetar una estancia de dos o tres noches en Ciudad de Panamá —Casco Viejo, el Canal, compras— aprovechando una escala que el cliente ya tenía contratada es una venta incremental de bajo esfuerzo y alto margen. Convertir la escala en destino es el negocio que Panamá está aprendiendo a vender, y el agente regional puede subirse a esa curva.






