El turismo en Colombia superó al café y al carbón como generador de divisas, un giro que el país reafirmó como pilar de su economía durante el foro internacional del sector celebrado a mediados de julio en Bogotá. Según ProColombia, con datos del Banco de la República, el sector generó US$11.166 millones en divisas por transporte aéreo de pasajeros y viajes al cierre de 2025.
La cifra representa un crecimiento de 9,4% frente a los US$10.202 millones de 2024 y marca un máximo histórico. En volumen de visitantes, Colombia recibió alrededor de 6,5 millones de no residentes en 2025, un resultado que las autoridades enmarcan en la estrategia de promoción «Colombia, el país de la belleza».
El sorpasso sobre dos de las exportaciones tradicionales del país ordena las prioridades de política económica. Si el turismo ya pesa más que el carbón y el café en la entrada de divisas, la conectividad aérea, la promoción internacional y la calidad del producto dejan de ser asuntos sectoriales para convertirse en palancas macroeconómicas.
Para el trade, el mensaje es aprovechable. Un destino que consolida cifras récord tiene más argumentos para negociar rutas y frecuencias con las aerolíneas, y más presupuesto público para sostener campañas en mercados emisores. Las agencias receptivas pueden apoyarse en ese respaldo para empaquetar experiencias de naturaleza, cultura y ciudades, los ejes que hoy sostienen la llegada de extranjeros.
El reto siguiente es de sostenibilidad del ritmo: mantener el crecimiento sin saturar los destinos estrella y distribuir la demanda hacia regiones menos explotadas, para que el pilar económico no se apoye en un puñado de ciudades.
La otra pieza es la conectividad. Sostener divisas récord exige más asientos internacionales y nuevas rutas, un terreno donde Colombia ya negocia con varias aerolíneas la apertura de frecuencias hacia Europa y la región. Sin ese respaldo aéreo, el crecimiento del gasto turístico difícilmente encontraría cómo seguir subiendo.






