El turismo receptivo en Argentina marca un récord histórico en el semestre

View of the Obelisk in Buenos Aires with prominent Subte signage against a clear sky.

El turismo receptivo en Argentina marcó un récord: entre enero y junio de 2026 llegaron 1.434.001 visitantes de países no limítrofes, la cifra más alta para un primer semestre en 25 años, por encima del pico prepandemia de 2019 (1.383.748). Contando a los vecinos, el total de extranjeros trepó a 3.115.089.

El dato lo difundió la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación a partir de los registros de la Dirección Nacional de Migraciones. Su titular, Daniel Scioli, atribuyó el resultado a la política de cielos abiertos, la estabilidad, la facilitación de visados y la promoción internacional. Cerca de la mitad de los visitantes llegó desde mercados de larga distancia, encabezados por Estados Unidos, España y Perú.

La lectura de fondo es un cambio de mezcla. Que la mitad del receptivo venga de mercados lejanos —los que más gastan y más noches se quedan— pesa más en divisas que el turismo de frontera, sensible al tipo de cambio. Para la hotelería urbana y los operadores de circuitos largos, de Buenos Aires a las Cataratas, la Patagonia y los vinos de Mendoza, el semestre confirma el giro hacia el visitante de alto valor.

El contraste con los vecinos también cuenta una historia. El turismo de frontera, que infla el conteo total, rinde menos por cabeza y se mueve al ritmo del dólar; el visitante estadounidense o europeo, en cambio, reserva con antelación, contrata excursiones y sostiene tarifas fuera de temporada. Que el récord venga del segmento lejano, y no del regional, es la señal que la industria pedía para justificar inversión en producto premium y en promoción en esos mercados.

El desafío ahora es sostener la conectividad y el precio en dólares que la nueva demanda pone a prueba. Con más asientos de larga distancia disponibles, quien venda Argentina desde Estados Unidos o Europa tiene margen para armar paquetes de mayor duración; el riesgo es que un peso más caro erosione la competitividad que hoy trae al turista lejano.

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