La visita del papa León XIV suma Argentina, Uruguay y Perú en noviembre

La visita del papa León XIV a Sudamérica ya tiene fechas y recorrido. El Vaticano confirmó esta semana que el pontífice estará en Uruguay del 6 al 8 de noviembre, en Argentina del 8 al 11 y en Perú del 11 al 17. Es su primera gira por la región y la primera visita papal a Argentina en casi cuatro décadas.

En Argentina la agenda llega bastante cerrada. El pontífice aterriza el domingo 8 en Ezeiza; el lunes 9 se reúne con el presidente Javier Milei en la sede del Ejecutivo y oficia la misa central en la avenida del Libertador, a la altura del Monumento a los Españoles. El martes 10 viaja a Córdoba, elegida para facilitar el acceso de los fieles del interior, y el miércoles 11 cierra con la misa de despedida en la basílica de Luján. Se aloja en la Nunciatura Apostólica, sobre la misma avenida del Libertador.

El anuncio activó de inmediato al sector. La combinación de misa multitudinaria en una avenida troncal de Buenos Aires, escala en Córdoba y cierre en Luján concentra la presión sobre tres plazas de perfil muy distinto, con solo cuatro días de margen entre la primera y la última.

Luján es el punto delicado. Recibe peregrinaciones masivas desde hace más de un siglo, pero su planta hotelera está dimensionada para el peregrino que va y vuelve en el día, no para el que se queda. La demanda de pernocte se derramará sobre el conurbano oeste y sobre Buenos Aires capital, a poco más de una hora por autopista, y el negocio real ahí será el traslado y el paquete de excursión, no la habitación en destino.

Córdoba juega otra partida. Tiene capacidad, tiene aeropuerto internacional y tiene una temporada de noviembre que históricamente funciona como puente flojo entre el invierno serrano y el verano. Un evento de esta escala en esa ventana no le quita reservas a nada: las crea donde antes había hueco.

El calendario, además, encadena tres países en once días. Un receptivo uruguayo, argentino o peruano que trabaje mercado religioso tiene delante una gira de tres etapas con público que se desplaza entre ellas, y las tarifas aéreas regionales de noviembre todavía están en niveles de temporada media. Quien bloquee espacio ahora —aéreo, buses y habitación en radio de sesenta kilómetros de cada acto— está comprando barato algo que en octubre ya no se va a conseguir. Faltan tres meses, que en turismo religioso es exactamente el tiempo que tarda una parroquia en llenar un ómnibus.

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