Marriott en el Caribe sube 3% mientras México le frena las cuentas

Modern architecture of JW Marriott Hotel in downtown Lima, Peru, surrounded by palm trees.

Marriott en el Caribe y Latinoamérica cerró el segundo trimestre con un aumento del 3% en RevPAR, el ingreso por habitación disponible. La compañía atribuyó el resultado a la demanda de lujo y vacacional en el Caribe, que compensó la contracción del mercado mexicano. Es la lectura más clara que ha dado hasta ahora la mayor hotelera del mundo sobre la brecha que se abrió en la región.

El dato regional se enmarca en un trimestre desigual. El RevPAR global creció un 3,4%, con Estados Unidos y Canadá al 5%, mientras el conjunto internacional cedió un 0,5% arrastrado por una caída del 43% en Oriente Medio. Anthony Capuano, presidente y consejero delegado de Marriott, calificó el trimestre de excelente y lo atribuyó a la solidez de la demanda de viajes, la fuerza de las marcas y el ritmo sostenido de desarrollo.

La expansión respalda esa lectura: unas 17.900 habitaciones netas incorporadas en el trimestre y una cartera de proyectos que marca récord con 4.186 hoteles y cerca de 629.000 habitaciones. El beneficio por acción ajustado quedó en 3,19 dólares y el EBITDA ajustado en 1.592 millones, un 13% más. Marriott Bonvoy superó los 295 millones de socios, con nuevos acuerdos de tarjeta de marca compartida firmados con JPMorgan Chase y American Express. La compañía elevó su previsión de RevPAR global para todo el año hasta la horquilla del 3% al 3,5%.

El contraste dentro de la región es el titular real. República Dominicana llegó a julio con 7,7 millones de visitantes acumulados y una ocupación que sostiene tarifa en Punta Cana. México, en cambio, encadena trimestres flojos en sus plazas de sol y playa, con Cancún y Vallarta lidiando además con una temporada de sargazo que ya superó las 96.000 toneladas recolectadas en lo que va de año.

Para quien vende Caribe desde Bogotá, Buenos Aires o São Paulo, el mensaje operativo está en el reverso del comunicado. Cuando la hotelera más grande del planeta reconoce que un mercado se contrae, ese mercado empieza a pelear con tarifa y con condiciones. La Riviera Maya entra al último trimestre con inventario que colocar y margen para negociar alojamiento, upgrades y allotments; Punta Cana, con la demanda a favor, no tiene ninguna razón para moverse del precio. Cotizar los dos destinos con el mismo criterio, a estas alturas del año, es dejar dinero sobre la mesa.

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