El sargazo en el Caribe mexicano tendrá el mayor buque recolector

El combate al sargazo en el Caribe mexicano sumará en unos dos meses la embarcación más grande desplegada hasta ahora en la región: un buque con el doble de capacidad de recolección en mar que el Natans, adquirido por el gobierno federal a través de la Secretaría de Marina. La unidad está en fase de adaptación para ampliar tanto el volumen que puede levantar como sus horas de operación continua.

La compra la confirmó Toni Chaves, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, y forma parte del plan integral que la presidenta Claudia Sheinbaum anunció durante su visita al estado, con una inversión que supera los 2.000 millones de pesos.

La primera fase destina 768 millones de pesos a elevar la capacidad de recolección en el mar hasta 1.870 toneladas diarias, con dos remolcadores, seis embarcaciones costeras para trabajo en aguas someras y alrededor de 50 kilómetros de barreras de contención repartidas entre Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual. Una segunda etapa apunta a las 4.000 toneladas diarias. El sistema completo no estará operativo hasta el verano de 2027.

La urgencia se entiende con una cifra. En lo que va de 2026 se han recolectado más de 96.000 toneladas de sargazo, cuatro veces más que en todo el mismo periodo del año anterior. Y solo el 16% se captura en el mar: el resto llega a la arena, donde limpiarlo cuesta bastante más y ya huele.

Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ha explicado el origen del fenómeno: el mar de sargazo que históricamente se mantenía contenido frente a Florida se fragmentó alrededor de 2011, y desde entonces el alga migra por el Atlántico alimentada por la descarga de nutrientes de la agricultura africana y brasileña antes de que las corrientes la depositen en el Caribe. Esteban Amaro, director de la Red de Monitoreo del Sargazo de Quintana Roo, advierte que el cuello de botella no termina en el agua: la disposición final exige plantas especializadas que el sur del estado todavía no tiene.

Para el agente que vende Riviera Maya, el número que manda es ese 16%. Mientras ochenta y cuatro de cada cien toneladas sigan llegando a la playa, el coste de mantenerla presentable seguirá saliendo del bolsillo del hotel, con lo que eso implica para la tarifa. Y el calendario dice verano de 2027, es decir, dos temporadas más con el problema en la arena. La conversación honesta con el cliente pasa por el mapa y el calendario: la ventana crítica va de mayo a agosto, la costa norte y las islas se comportan distinto que el corredor Tulum-Mahahual, y prometer arena blanca en julio sin mirar el monitoreo es la forma más rápida de comerse una reclamación.