Los viajes al Caribe crecen un 21% frente al año pasado durante la actual temporada de huracanes, según los datos de ventas del portal de seguros de viaje Squaremouth. El repunte se produce en el tramo del calendario que la región siempre dio por perdido.
Dos factores empujan a la vez. El primero es meteorológico: las últimas proyecciones de la Universidad Estatal de Colorado estiman nueve tormentas con nombre, cuatro huracanes y un huracán mayor para el Atlántico en 2026, cifras por debajo de las medias históricas. El segundo es de bolsillo: el período que va de finales de agosto a buena parte del otoño concentra las tarifas hoteleras más bajas del año, después de la avalancha de verano y antes de que arranque la temporada alta de invierno.
Septiembre y octubre son los meses donde más se nota, sobre todo en destinos que pierden al viajero familiar en cuanto reabren los colegios en los mercados emisores. Aruba, Curazao, Barbados, Jamaica, República Dominicana, Puerto Rico, Bahamas, San Martín y las Islas Caimán siguen recibiendo visitantes durante todo ese tramo.
La geografía pesa en la decisión. Aruba y Curazao concentran demanda durante la temporada ciclónica por su ubicación meridional, aunque las condiciones tropicales pueden afectar a cualquier punto de la cuenca. Jamaica y República Dominicana juegan otra carta: la amplitud de su planta hotelera genera precios de otoño muy competitivos incluso en régimen de todo incluido, donde comidas y actividades ya vienen dentro de la tarifa.
Que el dato venga de una aseguradora no es casual, y ahí está la lectura para quien vende la región: el viajero que se anima a reservar en temporada ciclónica es el mismo que compra cobertura. La ventana de septiembre y octubre deja margen para armar paquete con seguro incluido y cancelación flexible, que es lo que convierte una tarifa barata en una venta cerrada cuando el cliente duda del parte meteorológico.
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