La salida de Meliá de Cuba le cuesta 79,4 millones en provisiones

La salida de Meliá de Cuba ya tiene precio contable: 79,4 millones de euros en pérdidas por operaciones interrumpidas, la provisión extraordinaria que la hotelera asoció al cierre definitivo de toda la actividad de su filial Ilha Bela en la isla. El cargo, comunicado el 30 de julio junto a los resultados del primer semestre, dejó el beneficio neto consolidado en 4,1 millones de euros frente a los 88,5 millones del mismo periodo del año anterior, una caída del 95,4%.

El negocio ordinario cuenta otra historia. Meliá ingresó 1.047,4 millones de euros entre enero y junio, un 7,1% más, con un ebitda de 244,7 millones (+2,5%) y un beneficio neto recurrente de 83,4 millones una vez descontado el impacto cubano. El ingreso medio por habitación disponible subió un 11,7% en el semestre y aceleró hasta el 14,2% en el segundo trimestre, con una ocupación media del 62,9% —2,9 puntos por encima del año pasado— y una tarifa media diaria de 148,8 euros, un 6,5% mayor. La compañía abrió 14 hoteles con más de 2.000 habitaciones y mantiene su objetivo de un ebitda mínimo de 565 millones para el ejercicio.

La provisión no toca la caja: es un ajuste contable por el fin de una operación que la cadena sostuvo durante 36 años y que cerró el 24 de julio, después de que el Departamento de Estado estadounidense incluyera al Ministerio de Turismo cubano en su última tanda de sanciones. Meliá era el mayor operador hotelero internacional de la isla.

El movimiento redibuja el mapa del Caribe vendible. Cada habitación de marca internacional que sale de Varadero, Cayo Coco o La Habana no desaparece de la demanda: se reparte entre Punta Cana, la Riviera Maya y Jamaica, los tres destinos que llevan dos años absorbiendo el trasvase y donde la propia Meliá y sus competidoras acumulan aperturas. Para el turoperador que armaba Cuba desde Sudamérica o desde España, el catálogo de cinco estrellas con estándar internacional en la isla queda ahora en manos de operadores locales y de cadenas sin exposición al mercado estadounidense.

Queda un dato para leer el resto del año: la cadena reorienta su inventario hacia el lujo, que ya representa el 20% de su portafolio, y confía en una temporada de verano excelente en el Mediterráneo. El Caribe seguirá pesando en su cuenta de resultados, pero con un mapa más corto.

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