España bate su propio récord: 96,8 millones de turistas y 134.700 millones de euros en ingresos en 2025

People enjoy a horse carriage ride on a sunny day in Seville, Spain, showcasing lively city life.

España cerrará 2025 como el mejor año de su historia turística, con 96,77 millones de visitantes internacionales, un 3,2 % más que en 2024, según las estimaciones de cierre de Turespaña y los datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE). Lo más revelador no es la cifra de llegadas, sino la del gasto: 134.712 millones de euros, un 6,8 % por encima del año anterior. Esa brecha entre volumen (+3,2 %) y valor (+6,8 %) es la firma digital de una estrategia que lleva tres años en marcha: atraer menos turistas de bajo ticket y más viajeros de alto poder adquisitivo.

Los mercados emisores tradicionales —Reino Unido con 19,1 millones de visitantes, Francia con 12,8 millones y Alemania con 12 millones— sostuvieron la base, pero la verdadera palanca del gasto fue la diversificación de segmentos y temporadas. Ciudades como Madrid, Sevilla y San Sebastián registraron sus mejores ocupaciones hoteleras en el período septiembre-noviembre, mientras que Canarias y Baleares extendieron su temporada alta bien entrado el otoño. La desestacionalización que durante años fue un objetivo aspiracional se convirtió en 2025 en una realidad con cifras detrás.

El segmento latinoamericano de mayor poder adquisitivo consolidó su presencia como parte de ese esfuerzo de calidad: Brasil, México y Colombia figuran entre los mercados transatlánticos con mayor gasto promedio por visita, impulsados por la afinidad cultural, el idioma compartido y la gastronomía de vanguardia. Para el operador de viajes de LATAM, España sigue siendo el destino ancla de los circuitos europeos y el primer destino intercontinental que muchas familias de clase media-alta latinoamericana consideran.

La señal de mercado que transmiten estos números es clara: España no está creciendo solo en cantidad, sino en calidad de demanda. El gobierno español está aplicando regulación activa para contener el turismo masivo en destinos congestionados —restricciones al alquiler vacacional en Baleares, control de acceso en Alhambra— y eso, paradójicamente, es una oportunidad para el operador especializado. Quien domine el acceso a la España auténtica —turismo enológico en La Rioja, gastronomía en el País Vasco, historia en Toledo o Salamanca fuera de agosto— tiene en sus manos el producto que el mercado premium de LATAM está buscando activamente. Y ese producto, hoy, vale más que nunca.