El turista nacional sostiene la ocupación hotelera en el Caribe mexicano

Stunning aerial view of Cancun's beachfront resorts along the vibrant turquoise waters.

La ocupación hotelera en el Caribe mexicano se apoya este verano, más que nunca, en el viajero doméstico. La Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres estima una ocupación de entre 60 % y 65 % para la temporada vacacional, una cifra prudente frente a las expectativas más optimistas de la Secretaría de Turismo estatal, que llegó a proyectar hasta un 85 % para el conjunto de Quintana Roo.

El freno tiene una causa clara: la conectividad aérea. El destino perderá este verano cerca de 900.000 asientos desde Estados Unidos, su principal mercado emisor, porque varias aerolíneas redirigieron capacidad hacia las rutas internas vinculadas a las sedes del Mundial de fútbol. Menos vuelos desde el norte, sumados al crecimiento de la planta hotelera, presionan a la baja los porcentajes de ocupación del destino.

Ante ese hueco, el turismo nacional se perfila como el sostén de la temporada. El Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ) coordinó con el sector campañas dirigidas al mercado interno para captar al vacacionista mexicano, que es quien más llega a los doce destinos del Caribe mexicano durante el periodo estival.

La coyuntura reordena las prioridades comerciales. Para operadores y agencias, un verano flojo en el segmento internacional abre margen para armar producto competitivo hacia el emisor nacional y para negociar tarifas con una hotelería que necesita llenar habitaciones. Los hoteleros ya miran más allá: apuntan a robustecer la temporada de invierno y el verano de 2027, cuando el efecto Mundial haya quedado atrás y la capacidad aérea desde Estados Unidos vuelva a su cauce. Mientras tanto, quien sepa vender playa a los propios mexicanos tiene el verano de su lado.